
"Muchos padres se quejan de no haber visto crecer a sus hijos.
¡Pasa tan rápido! ¡No lo recuerdo más! - son frases que oímos con frecuencia.
¿Estamos pendientes de nuestros hijos como deberíamos? ¿De verdad, pasa así tan rápido como para guardar tan pocos recuerdos?
O algo está mal con el tiempo, o existe algo equivocado en nosotros.
Sería muy bueno oír de un padre, de una madre: Recuerdo cada nueva conquista, cada día de la infancia, cada nueva palabra...
Sería agradable poder oír: Disfruté cada día a tu lado, hijo mío, cuando eras pequeño, como si fuese el último. No perdí ninguna oportunidad junto a ti.
Aprovechemos el tiempo junto a ellos, a cualquier edad, en cualquier condición de la vida.
Disfrutemos la existencia a su lado, escribiendo en el corazón cada belleza, cada nueva descubierta, sacando fotos con el alma - registrando en la intimidad del ser cada sonrisa de su rostro."
"Las sonrisas de los niños tienen un poder casi mágico y más aún las de nuestros hijos.
Ellos parecen querer hacernos percibir que, aunque la vida sea tormentosa, llena de pequeñas y grandes espinas que producen dolor, aún existe mucha alegría."
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